Recientemente
se ha encontrado que partes del cerebro, incluyendo el hipocampo, desempeñan un
rol crucial en el aprendizaje y la memoria, al generar nuevas neuronas a lo
largo de toda la vida (OCDE, 2009) . Hasta hace algunos años
se creía que las neuronas que se perdían, no se podían reponer, actualmente se
conoce la neurogénesis, o nacimiento de nuevas neuronas este es un proceso que
se da simultáneamente con la muerte de otras neuronas. Los sucesos mencionados
se dan para alterar la estructura cerebral según se requiera a lo largo de la
vida. Juntos con la neurogénesis y la muerte de neuronas, también se acontecen
cambios en las conexiones de las neuronas, algunas se hacen más fuertes o
débiles y otras simplemente se eliminan para crear nuevas conexiones. Todo esto
sucede dependiendo del tipo de información que procese el cerebro, durante el
procesamiento de la información, las conexiones más activas se fortalecen y las
menos activas se debilitan gradualmente hasta que llegan a desaparecer.
Según una publicación realizada por “Espacio para
la Infancia, Fundación Bernard van Leer” en de su página web, durante los
primeros 3 años de vida, el cerebro infantil está mucho más activo que el de
los estudiantes universitarios. Es por esto que su cerebro necesita afecto,
estímulo e interacciones significativas: lenguaje, tacto, contacto visual,
exploración y juego. Cuanto más obtenga esas cosas, más fácilmente aprenderá a
descifrar y a clasificar objetos, a identificar patrones de lenguaje y a
hacerse comprender, así como a desarrollar relaciones basadas en la confianza.
Esas son el tipo de destrezas cognitivas, sociales y emocionales que apuntalan
el tránsito hacia la escuela y la vida productiva. (Yánez,
2013)
Con
lo planteado se entiende que los procesos neurológicos van cambiando de acuerdo
con la edad, por lo que se deben conocer dichos procesos para poder construir
un mejor proceso de aprendizaje.
Saul
Cypel señala que, “el desarrollo neurológico de los niños en los primeros años
de su vida es un proceso constante, pues todo nuevo aprendizaje se apoya sobre
lo aprendido anteriormente. Por ejemplo, un niño comienza a mantener la cabeza
erecta mientras está en el regazo de su madre, entre el tercer y el quinto mes
de vida. Para poder incorporarse por ellos mismos, los niños tienen que poder
mantener recta su propia cabeza, y también deben mantener una postura correcta
de la parte superior del tronco, una habilidad que adquirirán tan solo entre el
sexto y el décimo mes de vida. En una etapa posterior, para poder andar, los
niños deben haber dominado la postura y el equilibrio de la cadera a lo largo
de los estadios previos de aprendizaje que les permiten mantenerse en pie solos
y dar sus primeros pasos; ese aprendizaje ocurre entre los 10 y los 18 meses de
edad.” Esto podrá parecer obvio, pero “tareas más complejas, como la discriminación
auditiva y visual, o el desarrollo del lenguaje y de la atención, dependen
también en gran medida de los pilares previos. Esta premisa es válida para
todos los aspectos funcionales, no se producen omisiones en estas secuencias. Y
estos avances no llegan de manera automática; se requieren tres condiciones
interrelacionadas y que se refuerzan mutuamente para producir el desarrollo:
|
Estructura neurobiológica
|
Afecto
|
Estímulo
|
|
El
sistema nervioso, especialmente el cerebro, debe haber madurado y estar listo
para el aprendizaje.
|
Un entorno receptivo es clave
para el establecimiento y la continuidad del desarrollo.
|
Los niños deben ser animados a aprender; por lo
general, dichos estímulos los favorecen los padres, los parientes y los
cuidadores.
|
La
educación y el cuidado en la niñez han atraído una enorme atención en la última
década. Esto ha sido impulsado en parte por la investigación que indica la
importancia de las experiencias tempranas de calidad en el desarrollo
cognitivo, social y emocional a corto plazo de los niños, así como también
sobre su éxito a largo plazo en la escuela y en su vida posterior. El acceso
equitativo a la educación y a la atención preescolar de calidad es reconocido como clave para establecer las
bases para el aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos los niños y
para el apoyo de las amplias necesidades
educacionales y sociales de las familias. La neurociencia por si sola no es
capaz de dar soluciones para los retos que se presentan en la educación de la
niñez, pero conocer mejor los procesos neurológicos durante la infancia
permitirá tener mejores prácticas que preparen mejor el camino para las
próximas etapas.
Los
niños de muy corta edad son capaces de desarrollar una comprensión sofisticada
de los fenómenos que los rodean. Los niños desarrollan teorías acerca del mundo
y las reflexionan a la luz de su experiencia. Entre las áreas del aprendizaje
temprano se incluyen la lingüística, psicología, biología y la física; también
cómo funcionan el lenguaje, la gente, los animales, las plantas y los objetos.
Para ayudar a identificar las modalidades individuales del aprendizaje la
educación temprana necesita tener en cuenta el cerebro distinto y la
conceptualización individual de los niños.
Investigaciones
recientes señalan que los niños son competentes en la utilización de números
desde muy pequeños, incluso desde los primeros meses de vida pueden identificar
la cantidad de objetivos a su alrededor. También operan con números.
Hay
períodos de sensibilidad en ciertas áreas del aprendizaje, como la adquisición
del lenguaje, pero esto no quiere decir que es imposible aprender un idioma
extranjero luego de cierta edad. El aprendizaje de un segundo idioma involucra
tanto la comprensión y la producción, y exige el dominio de diferentes
procesos. El procesamiento gramatical y el procesamiento semántico, dependen de
diferentes sistemas neuronales dentro del cerebro. El procesamiento gramatical
depende más de las regiones frontales del hemisferio izquierdo, mientras que el
procesamiento semántico activa las regiones laterales posteriores de ambos
hemisferios. Mientras más tarde se aprende la gramática, más activo está el
cerebro en el proceso del aprendizaje. En vez de procesar la información
gramatical sólo con el hemisferio izquierdo, los estudiantes tardíos procesan
la misma información con ambos hemisferios. Esto indica que retardar la
exposición al lenguaje conduce a que el cerebro use una estrategia diferente al
procesar la gramática. Adicionalmente, estudios confirmatorios han demostrado
que los sujetos con esta activación bilateral del cerebro tenían
significativamente mayores dificultades para emplear la gramática
correctamente. Así, mientras antes se exponga al niño a la gramática de un
idioma extranjero, más fácil y rápido es su dominio. Sin embargo, el
aprendizaje semántico continúa a lo largo de la vida y no está limitado por el
tiempo.
En
el pasado muchos científicos aseguraban que el cerebro alcanzaba su desarrollo
total alrededor de los 12 años. Esta creencia se fundamentaba principalmente en
la idea que el cerebro aumenta escasamente de tamaño luego de la infancia. Para
cuando el niño llega a la edad de seis años, el cerebro ya tiene 90-95% de su
tamaño adulto. A pesar de esto, el cerebro adolescente puede ser entendido como
“una obra en construcción”. Las técnicas de imagenología[1] cerebral han revelado que
tanto el volumen del cerebro como la mielinización continúan aumentando a lo
largo de la adolescencia, hasta el período de adulto joven (esto es, entre las
edades de 20-30). (OCDE, 2009) Los estudios de
imagenología cerebrales realizados en adolescentes muestran que tanto la materia
gris como la blanca experimentan
extensos cambios estructurales incluso mucho tiempo después de finalizar la
pubertad. Los estudios de Giedd muestran que hay una segunda ola de
proliferación y poda, que tiene lugar más tarde en la infancia, y que la parte
final crítica de esta segunda ola, que afecta algunas de nuestras facultades
mentales más elevadas, ocurre al final de la adolescencia. Este crecimiento y disminución
neuronal altera el número de sinapsis entre las neuronas. (Giedd,
2004)
Hay
varias partes del cerebro que experimentan cambios durante la adolescencia, a
continuación se presenta una lista de los cambios que ocurren en esta etapa.
·
Primero el estriado derecho ventral enfrenta
ciertos cambios. Este regula el comportamiento motivacional de recompensa, esto
puede conducir al cerebro adolescente al involucramiento en comportamientos peligrosos
por una recompensa elevada.
·
En segundo lugar, el cuerpo calloso se
desarrolla antes y durante la pubertad.
·
Tercero, la glándula pineal, que produce la
hormona melatonina, y que es crítica en la conducción del cuerpo al sueño,
alerta a las hormonas para producir melatonina mucho después durante las 24
horas del día en el período de la adolescencia, más que en los niños y adultos.
·
Cuarto, el cerebelo gobierna la postura, el
movimiento y el equilibrio, y este continúa creciendo hasta la parte final de
la adolescencia. El cerebelo también interviene sobre otras partes del cerebro,
responsables de las acciones motoras, y está implicado en funciones cognitivas como
el lenguaje.
·
Por último, la corteza prefrontal es la
última parte del cerebro en ser podada. Esta es responsable de importantes
funciones ejecutivas, como la cognición a nivel elevado. Esta área crece
durante los años preadolescentes y luego se encoge en la medida en que las
conexiones neuronales son podadas durante la adolescencia. Estudios han sugerido
que la forma en la cual se desarrolla la corteza prefrontal durante la
adolescencia puede tener influencia en la regulación emocional.
La
adolescencia es un momento de cambios mentales profundos, que afectan la
constitución emocional –la conciencia social, el carácter y las tendencias
hacia el desarrollo de enfermedades mentales–. Es un período en el cual el
individuo se encuentra especialmente abierto al aprendizaje y a los desarrollos
sociales; también cuando puede emerger un comportamiento antisocial. La
adolescencia es un período crucial en términos de desarrollo emocional,
parcialmente debido al surgimiento de hormonas en el cerebro. Las hormonas
sexuales juegan un papel importante en las intensas emociones adolescentes, y
recientemente se ha encontrado que están activas en el centro emocional del
cerebro. Estas hormonas influyen directamente sobre la serotonina y otros neuroquímicos que regulan
el temperamento y contribuyen a la conocida búsqueda de excitación propia del
comportamiento de los adolescentes. De acuerdo con Laurence Temple, “las partes
del cerebro responsables de cosas tales como la búsqueda de sensaciones se
activan en gran medida alrededor del tiempo de la pubertad, pero las partes del
ejercicio del juicio aún se encuentran en maduración a lo largo del curso de la
adolescencia. Es como encender el motor de un vehículo sin un chofer experto al
volante” (Wallis, 2004) . Así es cómo la
corteza prefrontal aún no desarrollada en los adolescentes podría jugar un rol
en la mayor incidencia de comportamiento inestable durante ese período.
A
continuación se presenta una tabla de resumen con la intención de poner en una
perspectiva más simple cómo aprende el cerebro en las diferentes etapas de la
infancia y adolescencia.
|
Formas de aprendizaje según
la edad
|
|||
|
|
Infancia
(3-10 años)
|
Adolescencia temprana
(10-13 años)
|
Adolescencia
(13-20 años)
|
|
Maduración
cerebral
|
Región
frontal del
Hemisferio
izquierdo
|
Estriado
ventral derecho
Cerebelo
Cuerpo
calloso
Glándula
pineal
|
Corteza
prefrontal
Cerebelo
|
|
Funciones
asociadas
|
Lenguaje
(gramática)
|
Recompensas
motivacionales
Postura
y movimiento
Lenguaje
Sueño
|
Funciones
ejecutivas
Postura
y
movimiento
|
|
Momento
oportuno
óptimo para el
aprendizaje
|
Lenguaje
(gramática,
ortografía
acentual)
Música
|
No
discutido
|
No
discutido
|
El
aprendizaje adulto ha incrementado su importancia en la última década, en la
medida en que las sociedades aumentan el conocimiento base. Las elevadas tasas
de desempleo entre los individuos de poca especialización y el reconocimiento
del rol significativo del capital humano para el crecimiento económico y el
desarrollo social conducen a la exigencia de mayores oportunidades de
aprendizaje para los adultos. Sin embargo, la tasa de participación en la
educación para adultos no siempre es elevada, y alrededor de la edad de
cincuenta años tiende a haber una caída considerable. Un desafío hoy es hacer
que el aprendizaje sea más atractivo para los adultos, al emplear métodos
pedagógicos adecuados (OECD, 2005) .
Al
contrario de la afirmación popular de que el cerebro pierde 100 mil neuronas
cada día, en realidad la relación de la edad sólo se aplica al número de
“grandes” neuronas en la corteza cerebral. Estas neuronas disminuyen, pero en
consecuencia aumenta el número de neuronas pequeñas, de tal manera que el
número total se mantiene. Sin embargo, hay alguna declinación en los circuitos
neuronales en la medida que las neuronas se empequeñecen, y esto reduce el
número de sinapsis. Mientras que la disminución en la conectividad corresponde
a la plasticidad reducida, no implica habilidad cognitiva reducida. La
adquisición de habilidades resulta de la poda de algunas conexiones, mientras
que se refuerzan otras. Es así como la gente continúa aprendiendo a lo largo de
su vida.
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